jueves, 4 de octubre de 2012

QUIET, PLEASE! (2011)



Algo que podría caracterizar a los puzzles es la necesidad de imponer el orden sobre el caos. La satisfacción del juego viene entonces de encontrar un orden, una estabilidad en nuestro mundo entrópico, de haber tenido la habilidad y el poder de modificar los elementos a nuestra disposición para crear algo estable y armónico. Quiet, Please! plantea algo semejante. Lo primero que hace es soltarte, como niña indefensa, en un hogar desestructurado, buscando tu momento de paz. La empatía con nuestro avatar infantil viene de los penetrantes ruidos que invaden el hogar familiar y, en consecuencia, nuestra plataforma. Es ahí donde se despliega una enorme habilidad para compartir el objetivo de nuestro protagonista: el irritante sonido que, en su ambientación retro, nos recuerdan los molestos, grimosos efectos sonoros de antaño.

Para ello, el juego se estructura como una aventura gráfica donde la medida de las soluciones viene otorgada por nuestra capacidad para entender el entorno. Esto puede parecer genérico, pero lejos de ello hay un tanteo de hasta que punto el entorno de la niña tiene algún remedio. Algunas soluciones, por ejemplo, parten de la necesidad de realizar actos vandálicos; otras no son ni tan claras ni tan rápidas, y en realidad tienen un breve componente de maldad, desde la psicología que esconde la manera de callar a la madre hasta la cierta ternura con los gatos, pasando por el punto intermedio que representa el hermano menor, entre el acto de responsabilidad y la simple búsqueda de algo con lo que distraerlo o manipularlo. 

Lo que viene a proponer Quiet, Please! es que ese caos no requiere un único tipo de solución moral, que cada estamento afectivo (mascotas, vecinos, familiares) maneja un grado distinto de trato y, por tanto, nos habla de la relatividad detrás de estas relaciones. Es así como el paisaje psicológico de la protagonista se desvela con tanta sutileza que hasta puede pasar inadvertido: lejos de dedicarse exclusivamente a mostrar un hogar inapropiado, cada acción para encontrar el orden se define en la relación de la protagonista con aquel individuo del que busca su silencio, mostrando una mayor complejidad con los mínimos elementos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario