jueves, 11 de octubre de 2012

OICHE MHAITH (2011)



Es difícil clasificar Oíche Mhaith como un videojuego por su extrema linealidad. Prácticamente cualquier decisión interactiva se hace en la parte final del juego, donde mediante un programa de ordenador, se busca devolver a los cuatro personajes que vertebran la casa: la madre, el padre, el perro y una muñeca que actúa de alter ego de la protagonista. Durante la mayor parte del tiempo, estamos obligados a realizar una sola acción, una orden directa como única opción.

Lo cierto es que la mecánica es incómoda porque no permite un atisbo o un simulacro de decisión, lo que provoca la sensación de estar ante una mera reproducción de una historia y no apela a la sensación ser nosotros quienes damos forma a esa historia. Pero lo cierto es que es comprensible como propuesta formal, la estricta y molesta conducta de la niña protagonista ante unos padres abusivos parece encajar en ese hieratismo y el tono surreal de los decorados y colores saturados, y aún así se queda lejos de la sensación de caos y claustrofobia que sí llega a generar Quiet, Please!.

Una vez pasada esa presentación, nuestro trabajo se reduce a devolver el orden simbólico a la familia. Ante una total falta de guía o pistas, el ensayo y error crea las distintas ramificaciones de la historia: un símbolo mal colocado nos lleva comprobar un diálogo de nuestra madre o padre aludiendo al hermano difunto como causa del pesar que engulle la vida familiar. La necesidad de que la vuelta a la "normalidad" pase por recrear la fatalidad es una idea poderosa y consigue que su final catártico y oscuro tenga cierto poder emocional y sinceridad, pero todo ello a costa de no resultar un juego propiamente dicho.

PUEDES JUGAR ONLINE AQUÍ.

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