En un principio, Ghost Trick: Phantom Detective podría ser una aventura gráfica con elementos de puzzle y un gimmick no demasiado excitante: nos ponemos en la piel de un alma errante que, tras ser asesinado, puede poseer los objetos de las proximidades y utilizarlos para descubrir quién le mató y evitar que haya más muertes en esa misma noche. Pero el juego no solo parte de un abanico de objetos que poseer - si bien solo una serie específica de ellos consigue el resultado buscado - sino de la posibilidad de retroceder en el tiempo, conociendo de antemano el orden en el que van a ocurrir los hechos y teniendo la posibilidad de corregirlos.
Así, ejecutando improvisadas máquinas de Rube Goldberg, vamos avanzando de pantalla en pantalla, a veces teniendo que volver sobre nuestros pasos y ejecutar una nueva serie de combinaciones de objetos. Muchas veces, la variedad de opciones o los obstáculos que no nos permiten movernos con total libertad y elegir los elementos más convenientes sino los más próximos, resultan un tanto complicados. Para ello contamos con una serie de pistas que son tan útiles como un taburete de dos patas: bienintencionadas pero poco seguras.
Donde más destaca el juego es en el apartado gráfico, con suaves animaciones y diseños muy divertidos. También es importante el carisma que desprende todo y la rapidez con la que nos introducimos en la historia. Sin embargo, a veces el juego se encuentra lastrado por diálogos demasiado extensos y explicativos - si bien no siempre útiles ni importantes - y las constantes repeticiones cuando te encuentras atascado en una pantalla pueden ser especialmente lentas. Con todo, es un juego de lo más interesante y curioso, y una apuesta interesante por su jugabilidad, tan bien adaptada tanto para Nintendo DS como para iPad.

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