Volver sobre Batman: Arkham Asylum dice mucho del actual estado de las cosas y de esta generación que ya termina. Aupándose en el éxito de la trilogía de Christopher Nolan pero bajo la batuta de Paul Dini, este juego surgió como un planteamiento a una pregunta que antes no había tenido respuesta: cómo es ser Batman. El anterior intento en este aspecto, Batman Begins (2005) se enfocaba en la misma dirección, pero el resultado quedaba lejos de ser satisfactorio.
Así, este resurgir del personaje en consolas - donde tiene una variedad inabarcable de obras en el medio - funciona en cuanto a que otorga al jugador un control perfecto del personaje: el acceso a sus gadgets, el ambiente claustrofóbico pero con elementos de sandbox, los coleccionables que potencian el siempre menospreciado papel de detective del superhéroe y la galería de villanos en todo su potencial. Todo está ahí para que el fan de Batman pueda sentirse en su piel, creando combos rítmicos de golpes, acechando a sus enemigos hasta que la paranoia se adueña de ellos, haciendo uso de una visión aumentada perfectamente útil en los cómics.
Otro acierto es como funciona de contrapunto a las películas de Nolan y las perspectivas realistas y solemnes en la gran pantalla. Batman: Arkham Asylum no tiene miedo de parecer un cómic, de abordar al personaje en su aspecto más lisergico y gótico. Por ejemplo, la secuencia que repite la introducción con los roles del Joker y Batman cambiados, que se presenta como un bug del sistema, es de una enorme inteligencia, y contribuye al ambiente enloquecido donde Batman aparece como la única figura estable, la constante en un mundo que muta a cada momento, reforzando su papel de vigilante, de mito.
Algún defecto tendría que tener, por otra parte, y es que no siempre es fácil no acabar dando vueltas por los mismos sitios, sin una certeza clara de como avanzar o de como hacerse con elementos necesarios. Tampoco tiene un final a la altura, quizás por lo dependiente que es de abrir camino a su secuela, pero la insistencia en golpear versiones pobres de Bane no ayuda mucho. Nada de esto es verdaderamente grave, pero asombra que la ambición no sea suficiente cuando hay tantos aciertos, que no llegue a dar un poco más, un pequeño esfuerzo para cerrar una obra que, ahora podemos decir, ha sido una notable influencia posterior.

No hay comentarios:
Publicar un comentario