¿Qué mejor manera que empezar un juego de fitness que reencontrarte con una vieja amiga de la infancia y que te llame gordo? Aún cuando el objetivo es claramente ceñirse al moé, Burn your fat with me! no se anda con cortapisas y va directo al grano: haz abdominales, puto gordo. Haz más. Hazlas más rápido. No, la chica que hace de entrenadora personal no va a enseñar las tetas, ¿no ves que lo has comprado en la App Store, tontolnabo?
El primer inconveniente del juego es que te pide algo que, de buenas a primeras, se presupone que ya no tienes: motivación para hacer ejercicio. La base está en que cada tabla de ejercicios desbloquea más del modo historia, donde te entregas a las habituales cursilerías manga de las novelas visuales, pero el asunto es que la máquina es muy fácil de engañar: eres tú mismo quién confirma que has hecho el ejercicio. Y no solo puedes engañar a la máquina, sino que probablemente debas, puesto que, según la plataforma en la que juegues, mantener la coordinación entre el ejercicio y sostener el soporte en el que se ejecuta el juego no es que sea complicado por tu forma física, es simplemente absurdo. Estás haciendo abdominales con el smartphone sobre las rodillas, peleando para que, cada vez que te incorporas, el móvil no se caiga y se rompa contra el suelo. Si además eres de cintura generosa (¿Por qué otro motivo habrías de jugar a esto?) las posibilidades de que acabes tirando el móvil se disparan. Simplemente, no es el dispositivo adecuado para este juego.
Me permito el lujo de plantear una grosería: que este juego ganaría más con contenido erótico. No solo por aumentar la motivación (si es esto lo que te va) sino porque parece complicado que realizar ejercicios ante una adolescente bonita y con transfondo romántico, sus fases finales no se traduzcan en coitos simulados. Nintendo, te regalo esa idea para Wii U, ahora que vas de hardcore.

Si tuviera contenido erótico y teniendo a una tetuda insultándote mientras tu estás tumbado el suelo con la cara sudorosa, me temo que el juego pasaría a ser de BDSM.
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