miércoles, 27 de febrero de 2013

INNER VISION (2013)



Hay una herramienta muy frecuente en nuestras vidas de la que no siempre somos del todo conscientes. Se conoce como Efecto Forer o Efecto Barnum y consiste en como, al escuchar o leer una serie de generalidades sobre personalidad, asumimos que están referidas a nosotros. El caso más evidente y, por desgracia, extendido es el horóscopo. Haced la prueba, intercambiar frases de distintos signos del zodiaco en un mismo horóscopo y comprobad como podéis adjudicarla a vuestra vida del mismo modo. Aceptamos que esas generalidades están referidas a nosotros porque socialmente hemos aceptado un modelo irreal de personalidad: la ficción, la publicidad o los programas televisivos, incluso las noticias que han acabado adquiriendo su propio sentido de la narrativa, proyectan una imagen de gente sin grandes preocupaciones ni inseguridades. 

Hemos dado por hecho que lo normal es no tener ningún tipo de inquietud en nuestra vida diaria, y por eso nos vemos a nosotros mismos como excepciones que, en secreto, afrontan sus propias dificultades. Esa necesidad de permanecer en secreto, de no reconocer nuestras debilidades en público, hacen más efectivo el Efecto Barnum: si alguien nos habla de algo que creemos que solo nosotros sentimos, aceptamos que es "mágico", que ha obra un "milagro" de ver a través de nosotros, cuando en realidad solo están diciéndonos cosas que se aplican a todo el mundo.

No voy a decir que Inner Vision sea exactamente riguroso en sus planteamientos, o psicologicamente relevante. Ni siquiera voy a decir que es un buen juego, porque no lo es. Pero es un juego donde nuestro papel pasa por escuchar los problemas de los demás y encontrar la respuesta que les permita aceptar esta verdad escondida: que todos compartimos las mismas inseguridades, que esas metas que nuestra sociedad proyecta son irreales y absurdas. Por tanto, no creo que Inner Vision tenga mucho que ver con ayudar a los demás, sino con un ejercicio personal: esos avatares que debemos "salvar" son nuestro Efecto Barnum, es poner en boca de otros problemas comunes y, al ponernos en el papel del salvador, nos está diciendo que la clave está primero en nosotros mismos y en, por supuesto, encontrar ayuda, a alguien que nos escuche.

Nos obsesionamos muchas veces con que los juegos tienen que ser de una manera, tienen que estar a nuestro servicio y ser manipulables o interactivos, tienen que ofrecernos diversión y reflexión porque entendemos que esa es la verdadera madurez del medio. En realidad, lo que se trata de un "aprovechamiento" del medio, pero a veces no hace falta aspirar a la eficiencia total. Sí, Inner Vision, como juego, es increíblemente básico, no especialmente original ni divertido, y desde luego nada especial. Pero  todo lo que no tiene por una parte, lo añade por otra: es un juego que nos habla de nosotros mismos, de nuestro entorno y que, de un modo muy ingenuo, trata de marcar una diferencia en nuestras vidas. Y creo que esa es la meta más importante y noble a la que puede aspirar cualquier creación.

Esa actitud de mantener nuestras debilidades para nosotros mismos crea sus propias defensas. Te vuelves cínico, te refugias en el chascarrillo humorístico, en la descalificación, en mirar todo por el encima del hombro para sentirte en una posición superior, en una desconexión total con tu realidad cercana. Conscientemente o no, tienes miedo de que si abrazas algo con verdadera y legítima pasión, si aceptas que te equivocas a menudo o que no estás de acuerdo con la corriente mayoritaria, vas a ser repudiado por la sociedad. Te acomodas y apalancas, asumes una posición inamovible y sin futuro, pero al menos es un refugio cálido en medio de una eterna tormenta. Y una día sales de tu cueva, dejas que llueva un poco encima y la mugre se va con las gotas de agua. Ves que no es tan malo. Solo entonces te haces la pregunta más importante: ¿Está este párrafo hablando de mi?

No hay comentarios:

Publicar un comentario