martes, 19 de marzo de 2013

FINAL FANTASY DIMENSIONS (2010)



Vamos a ser claros y directos, aunque sea por una vez: Final Fantasy Dimensions ejemplifica, mejor que nada, el enorme problema que afrontamos ahora mismo como jugadores. Se trata de juego en el que se acumulan todos los defectos de la oferta actual, esto es: apelar a la nostalgia, empaquetar un producto mediocre y confuso bajo el nombre de una franquicia todopoderosa y la constante necesidad de pasar por caja para seguir avanzando en el juego.

Partiendo del éxito de Final Fantasy IV: The after Years (2008), una secuela de Final Fantasy IV (1991) - ya, siempre es así de confuso - para PSP y WiiWare, y con Final Fantasy V (1992) como principal modelo de estilo, Final Fantasy Dimensions es un embrollo de muy padre y señor nuestro, de principio a fin y en todos los campos que, creedme, cualquier cosa que diga no hace justicia a esta amalgama de errores.

Lo primero que más llama la atención es el acabado técnico, tan pobre, tan lamentable, que hace el juego amateur medio de RPG Maker parezca una propuesta delicada. La tosquedad de sus menús, su inenarrable manejo en pantalla táctil y errores tan lamentables como faltas de ortografía o textos que se descuadran, parece algo facilmente solucionable con un parche. Al día en que escribo esto, nada de ello se ha solucionado, lo que en el fondo demuestra que no les importa mientras se venda bien.

Y supongo que vende bien, puesto que el elemento nostalgia de su franquicia y de sus gráficos 2D prometen mucho más de lo que es capaz de asimilar. La compensación viene por un auténtico desfase de argumento, con un reparto coral lleno de personajes - o deberíamos decir tópicos andantes - que deriva en miles de subtramas que no van a ningún lado y cuyo único objetivo parecer ser mantener al jugador intrigado para que compre el siguiente capítulo.

Unos cuantos capítulos después, desembolso mediante, parece claro que todo está diseñado para que cualquier ingenuo pique una y otra vez en pagar varias veces por un producto a medio terminar, sin ningún interés y que es el enésimo paradigma de una industria que parece empeñada en destruirse a sí misma, agotando la paciencia de sus demandantes. Sí: al final el juego mantiene constantes de los primeros títulos de la saga, más por pereza de inventar algo nuevo que de una vuelta a los orígenes, y la dificultad está mucho mejor compensada - quizás para que nadie se frustre demasiado y sigan pagando - lo cual lo hace medianamente entretenido. Pero no se puede tragar con todo. En algún momento hay que decir basta. Y esto solo puede ser llamado tomadura de pelo.

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