miércoles, 20 de marzo de 2013

HOME (2012)



Home es un juego que puede llevar a engaños. Hay un grave error en haberlo promocionado como un juego de terror, puesto que, si bien la atmósfera inicial no puede ser más idónea, a los diez minutos uno ya no espera mucha hostilidad por parte del juego, inundándose en un ambiente de misterio que tiene más de interpretación mental que de pesadilla.

El momento trascendental en el que aceptamos de que va realmente Home es muy interesante. No todos los días uno empieza un juego sin tener claro a que género pertenece o hacia donde nos va a llevar. Ese acierto se suma a un uso muy inteligente de nuestros prejuicios como jugadores, pero sobre todo a algo de lo que ya había hablado en relación a Heavy Rain (2010): la incapacidad para conocer las consecuencias completas de nuestras acciones. En aquel juego, uno no podía saber si había tomado la decisión correcta o había dejado escapar alguna alternativa. Con Home pasa lo mismo, pero con el añadido que, más allá de la completa exploración del juego, el aliciente es reconstruir la historia.

A medida que avanzamos solo parece que podamos recuperar fragmentos de lo que ha pasado. Una partida más exhaustiva revela detalles que se nos escapan, pero no estoy seguro de si podemos llegar a tener una imagen completa. Otras veces he criticado las conclusiones abiertas en los juegos indie, donde muchas veces se utiliza la ambigüedad mal entendida como una excusa para no decir nada en absoluto. Home plantea otra meta: en lugar de exponer unos pocos elementos de cohesión y dejar que adivines el resto, te induce a pensar que si algo falta, es porque lo has pasado por alto. Que hay otro camino, quizás otra interpretación distinta. Es probable que, aún así, no haya una verdadera coherencia entre sus elementos, pero su mayor éxito es hacernos dudar de ello, dudar de nuestra propia habilidad para encontrar a este misterio una respuesta que quizás no exista.

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