La existencia de los juegos de lucha, después de tantos años siendo los reyes del arcade, ha terminado por generar un órgano vestigial que los sitúa por detrás de la generación vigente: se tratan de juegos que siempre están a un nivel tecnológico inferior, y buscando prolongar la experiencia de juego a veces de modo demasiado artificial. El asunto está en entender como adecuar a consola lo que ha sido pensado para batallas rápidas entre dos jugadores, y por tanto, donde va a residir el aliciente a poseer el juego más allá del salón de arcade.
Después del último Mortal Kombat (2011), el paso a Injustice: Gods among us resulta algo insuficiente. El primero tenía una mayor variedad de elementos, especialmente de personajes, mientras que el segundo reduce la plantilla a una selección arbitraria de héroes y villanos de DC. Si el aficionado a juegos de lucha busca una enorme variedad - véase The King of Fighters XIII (2010) - se va a encontrar con un registro limitado, y si el fan de los personajes de DC intenta encontrar a muchos de los grandes personajes de los cómics, acaba rascándose la cabeza, preguntándose porque tantas ausencias y algunas presencias.
El modo historia se sitúa en el habitual estilo farragoso y banal al que estamos habituados, mera excusa. Las pequeñas pruebas son interesantes, pero muy poco variadas y los duelos tienen serias dificultades, como navegar por unos menús poco intuitivos, y la rapidez con la que uno se cansa del juego. Tampoco es que haya demasiados ataques, pero experimentar con distintas combinaciones de personaje/combo/escenario alarga bastante la vida y están, por supuesto, los logros.
En el fondo, el objetivo ha sido mutar el concepto de arcade a la nube, a fomentar el aumento de experiencia y logros, así como la descarga de ese contenido que debería ir incluido por defecto. Ideas como los cambios de escenario son interesantes, pero sabiendo la cantidad de horas que se va a dedicar al juego, resulta un problema que explorar todos los escenarios - algo para lo que necesitas un tipo de ataque concreto y lugares vulnerables que atravesar - se agote lo suficientemente rápido.
No es Injustice: Gods among us, el juego que los personajes de DC merecen, aunque se agradezca el tono macarra y alguna que otra definición interesante o aún pasando por alto como el modo historia genera una competición entre universos paralelos para ver quien lleva el rediseño de traje más hortera. No es, desde luego, el camino que deberían llevar los juegos de lucha en un futuro, así que cabe preguntarse, temerosos, si esta escasez de contenido y dependencia de la vida online no será el que se acabe imponiendo.

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